Nota especial:
Y después de todo, aquí está el cuento
Come Home Now
Dumont, Kanal, Stefani
I. Buenos Aires – México
Cecilia se acababa de enterar de la noticia, ahora le sorprende tener que viajar repentinamente a México y más todavía a Román, su pareja, con quien conversa vía telefónica.
– Entonces, ¡mañana viajas a México! – dijo él.
– Sí, todo por la confusión con el área de proyectos y por esa razón hoy me sorprenden con la noticia de que los boletos ya están listos para mañana –afirma Cecilia.
– Vaya confusión.
– Pero sólo será una semana, ¿me vas a extrañar, verdad? – preguntó ella.
– A cada instante. Lo único bueno es que ese tiempo me servirá para prepararte la mejor sorpresa que hayas tenido y todo estará listo a tu regreso.
– ¿De qué hablas?
– Quizá te adelante algo mientras te encuentres en México.
– ¿Y no podrías adelantar algo ahora?
– Es sorpresa, tendrás que esperar.
– Está bien, seré paciente.
– Oye, ¿te puedo ver al rato?
– La verdad, no creo. No sé a que hora vaya a salir, necesito terminar algunas cosas y después tengo que preparar la maleta.
– Entonces, ¡no te veré hasta tu regreso¡ ¿te puedo ver mañana?
– Pero mañana me voy muy temprano.
– ¿A qué hora tienes que estar en el aeropuerto?
– A las seis de la mañana.
– Muy temprano, pero paso por ti antes, para llevarte y despedirte.
– ¿Harías eso por mí?
– Sabes que eso y muchas cosas más.
– Bueno, entonces te espero mañana a esa hora.
– Estaré ahí por ti.
– Hasta mañana.
Cecilia cuelga el teléfono, mira el reloj, ahora se dedica a terminar algunos pendientes. Mientras tanto en la ciudad de México
– Entonces, ¿te adelantaron la presentación para mañana? – preguntó ella.
– Sí, eso me tiene realmente molesto, ya que se tenía programado para la otra semana.
– ¿Y eso?
– Todo por culpa de mi jefe, al no querer quedar mal con la otra empresa.
– Pero, ¿y la presentación con la que te iba a ayudar?
– Ya no la incluiremos.
– Si quieres, te puedo ayudar, aun queda tiempo.
– Pero no es tan rápido, te desvelarías y eso no me va a gustar.
– No hay problema. Puedo hacer eso por ti y muchas cosas más.
– Gracias Elisa, no es necesario.
– Lo haré, en cuanto esté lista la mando a tu correo.
– Está bien.
– Ahora ya te dejo para que nos apuremos. Te mando un beso.
– Gracias, igual.
Cuelgan el teléfono, Sebastián continúa con su proyecto. Las horas avanzan y aun no termina. Ahora suena su móvil
– Un mensaje de texto nuevo: “Ya mandé la presentación a tu correo. Suerte mañana. Te quiere: Elisa».
– ¿Qué haría sin su ayuda? Elisa que tanto me quiere y yo …
Sebastián revisa su correo para tener la presentación de Elisa; aunque no solamente le espera eso en su buzón, sino también noticias de alguien conocido y que seguramente será una sorpresa
– ¡Cecilia González, no es posible! Hace tanto que no sé nada de ti.
Escuchar este nombre siempre significó algo especial para Sebastián.
– ¿Y ahora? Que me tienes que contar.
El correo dice lo siguiente:
¡Hola Sebastián!
Voy a México unos días y me encantaría poder verte. Mañana salgo de Buenos Aires. Te marco en cuanto llegue o podrías marcar a mi casa, estaré en casa de mis papás. Te mando un gran abrazo y un beso.
Te extraña
Cecilia
No hay duda, la noticia tuvo un impacto significativo en él. Ahora se retira de la computadora y se recuesta en su cama.
– ¿Por qué? Ahora que ya no me acordaba de ti, vuelves a aparecer.
Sebastián en un estado completo de inquietud se dirige con su hermano Pablo para comentar la nueva noticia, ya está dormido, pero eso no le importa.
– Pablo, Pablo, despierta.
– ¿Que pasa?, ¿porqué me despiertas a esta hora?
– Me acabó de enterar que Cecilia viene a México unos días.
– ¿Cecilia?
– ¿No la recuerdas?
– No me digas que otra vez. No se supone que ya no significa nada para ti. Y ahora resulta que me despiertas a las dos de la mañana y puedo escuchar lo emocionado que estás.
– ¿Es qué no sé que hacer? No sé que pueda pasar si llego a verla otra vez.
– Pero ella es parte del pasado. Ya ni deberías pensar en todo esto. Creí que ya la habías olvidado, ahora me doy cuenta que no es así.
– Sabes que esa siempre fue mi intención y de hecho cuando se fue del país, todo se facilitó.
– Pero recuerda que el hecho de que venga a México, no significa que venga a buscarte a ti.
– En eso tienes razón.
– O, ¿acaso tienes alguna esperanza?
– No lo sé, pero no quisiera quedarme con la duda y prefiero enfrentarme con esta situación ahora que regrese.
– Si así lo piensas.
– Tú mejor que nadie debe entender lo que Cecilia significó para mí.
– Así es y por lo mismo, siempre insistiré en que ya la olvides. Pero si sientes algo por ella, tampoco te quitaré la intención y al contrario, si piensas que existe una esperanza quien quita y se queda en México en definitiva o te nos vas a Argentina.
– Quizás…
– Bueno, y a todo esto ¿cuándo llega?
– Mañana, según ella.
– Pues prepárate y si no hay bronca, te molestaría si me dejas dormir un poco más.
– Está bien. Gracias por escucharme.
Y con la euforia de la noticia, parece que Sebastián se ha olvidado de la presentación. Ahora reacciona.
– Bueno, ya debo terminar esto, sino, mañana en la presentación voy a estar todo dormido.
Los minutos pasaron y ahora Sebastián se va a dormir, sin embargo comienza a tener un pensamiento recurrente cuyo detalle comienza con c, con c de Cecilia.
Mientras tanto, horas después, en el aeropuerto de Buenos Aires se encuentran Cecilia y Román (su novio) despidiéndose.
-¡Te voy a extrañar tanto! – dijo él.
-Solo será una semana – agregó ella.
-Sí, pero será una eternidad para mí.
-Gracias por acompañarme.
-Nos vemos.
Cecilia y Román se funden en un abrazo. Tiempo de despedirse porque es momento de tomar el avión. Ahora Román tiene el tiempo necesario para preparar la sorpresa y esperar, solo esperar al regreso de Cecilia.
En tanto que en la ciudad de México, el amanecer llegó. Sebastián no hizo caso del despertador. Se despierta de pronto y mira su reloj.
-¡Las 8! Ya es tarde. La presentación es a las 10 y aún falta arreglar algunos detalles. Espero no haya demasiado tráfico.
Sebastián sale rápidamente de casa. Afortunadamente no había tanto tráfico y así pudo llegar a buena hora; ya está en la oficina, comienza a revisar que todo esté en orden para la presentación.
-¡Sebastián! La gente está por llegar. ¿Ya está todo listo? – pregunta su jefe.
-Así es, solo falta que lleguen todos para comenzar.
– Está bien Sebastián, tengo confianza en que todo va a salir bien.
Y así fue, la presentación se realizó sin ningún contratiempo y todo salió como lo esperaban. Y por esta razón comentarios favorables se escuchaban en el pasillo.
-Sr. Rosales, quiero comentarle que el joven que hizo la presentación, realizó un excelente trabajo. Si, muy buena propuesta, consideramos que es un proyecto muy acertado.
Y así siguieron los comentarios, motivo por el cual el Sr. Rosales anda buscando a Sebastián para agradecerle y felicitarle.
-Sebastián, ¿podrías venir a mi oficina, por favor?
-Sí, ¿qué pasó?
-Quiero comentarte que la gente salió muy contenta y en general todo salió bien gracias al trabajo que realizaste. Me da gusto, te felicito y como recompensa a tu esfuerzo quiero que te tomes el resto del día.
-En serio, la verdad es que agradezco sus comentarios, pero ahora necesito seguir trabajando que vienen nuevos proyectos.
-Sí, pero por hoy descansa. Anda y vete, antes de que me arrepienta.
-Está bien, muchas gracias. Nos veremos mañana entonces.
Sebastián sale de la oficina. Contento, pero inquieto; piensa en regresar a casa, aunque hay otras cuestiones que lo distraen por el momento.
-Cecilia, Cecilia, ¿porqué? ¿Y si voy al aeropuerto? Supongo que son pocos los vuelos que vienen de allá, sería agradable ir a recibirla. ¿Y si la sorpresa es para mí? No, mejor me voy a casa, por lo pronto me olvidaré de este asunto.