Exámenes y diarios

Una obra que tardó en salir a la luz pública por voluntad del mismo Julio: El examen. Fue publicada de manera póstuma, encuentra un complemento en El diario de Andrés Fava. Aprovecho para compartir un fragmento ahora que vuelvo a colarme en el paseo de sus páginas. 

-Cuando yo me despierto- dijo Juan – lo primero que se me ocurre como medida de emergencia es volver a dormirme. 

– Lo que llaman cerrar los ojos a la realidad – dijo Andrés -. Ahora fijate en esto, que es importante. Hablás de volver a dormirte y tratás de hacerlo. Pero te equivocás al creer que en esa forma te vas a replegar sobre vos mismo, que te vas a amurallar detrás de lo que te defiende de eso que está enfrente de vos. Dormir no es más que perderse, y cuando tratás de dormirte lo que estás buscando es una segunda fuga.

-Ya sé, una muertecita liviana, sin consecuencias – dijo Juan-. Pero viejo, ése es el gran prestigio del dormir, la perfección del apoliyo. Vacaciones de sí mismo, no ver y no verse. Perfecto, che. *

* Fragmento extraído con datos de la 1a Edición: El Examen, Julio Cortázar, 1a Edición, Buenos Aires, Suma de Letras Argentina.

Interiores

El amanecer invitaba al sol a despertarme, sentí su presencia pero no podía abrir los ojos, es más no era capaz de saber si ya estaba despierto, sentía un peso terrible, la noche anterior se fugaba envuelta en una amnesia temporal; por fin pude abrir los ojos, no sé cuanto tiempo me llevó, mi camino visual apunta hacia el espejo, ¿cuánto tiempo sin vernos? me da gusto encontrarte, así pasaron las horas nunca había conversado tanto tiempo consigo, la réplica que encontraba fue acomodando las piezas, ya no era de día, ni reconocía la pieza actual del calendario, pero que importaba si al abrir la puerta todo iba a ser diferente.