Una obra que tardó en salir a la luz pública por voluntad del mismo Julio: El examen. Fue publicada de manera póstuma, encuentra un complemento en El diario de Andrés Fava. Aprovecho para compartir un fragmento ahora que vuelvo a colarme en el paseo de sus páginas.
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-Cuando yo me despierto- dijo Juan – lo primero que se me ocurre como medida de emergencia es volver a dormirme.
– Lo que llaman cerrar los ojos a la realidad – dijo Andrés -. Ahora fijate en esto, que es importante. Hablás de volver a dormirte y tratás de hacerlo. Pero te equivocás al creer que en esa forma te vas a replegar sobre vos mismo, que te vas a amurallar detrás de lo que te defiende de eso que está enfrente de vos. Dormir no es más que perderse, y cuando tratás de dormirte lo que estás buscando es una segunda fuga.
-Ya sé, una muertecita liviana, sin consecuencias – dijo Juan-. Pero viejo, ése es el gran prestigio del dormir, la perfección del apoliyo. Vacaciones de sí mismo, no ver y no verse. Perfecto, che. *

* Fragmento extraído con datos de la 1a Edición: El Examen, Julio Cortázar, 1a Edición, Buenos Aires, Suma de Letras Argentina.

