Ahora no le escribo al último instante,
no después de tenerte tan presente
ahí,
en cada espacio, en cada huequito
donde se detiene el tiempo,
y por un instante volverte a encontrar
ahí,
en la agujeta derecha,
en la cobija roja,
en la guitarra de plástico,
y hasta,
en un comercial de la radio
ahí,
donde te imagino sonriendo
y con fortuna
te encuentres haciendo lo mismo que yo
y mientras, te cuento que por aquí
escucho la misma canción
si,
la misma que sonaba en la madrugada
la que por un instante detiene todo
y te trae de vuelta junto a este soñador
que como dice la otra canción,
solo sueña y sueña
en volverte a encontrar
y nunca volverte a perder.