Salgo de casa, el frío me hace temblar un poco o quizás también sea la emoción de comprar el nuevo álbum. Si estuvieras aquì, seguramente me dirìas que no saliera de casa; pues hoy las cosas no estàn nada bien en la ciudad; en las calles las sonrisas de los rostros han desaparecido, en los periódicos no hablan más que de la guerra, quizá por eso el ambiente en estos días está muy tenso.
Aunque la emociòn me gana; por eso sigo mi camino hacia la tienda de discos acompañado de esa sensación que tienes de niño cuando estás por recibir un regalo. Ahora estoy en la tienda, saludo a los empleados, evito preguntarles por el àlbum, siempre he preferido buscarlo por mi propia cuenta; me gusta esa sorpresa de encontrarlo por primera vez.
Sigo recorriendo los pasillos de la tienda hasta que de manera instantánea como un imán, mi mirada se atrae hacia el nuevo álbum, la emoción es demasiada, inmediatamente lo tomo; ahora sólo pienso en el momento de llegar a casa y escucharlo por primera vez.
Me dirijo a pagar y salgo de la tienda; aunque en la calle algo està pasando, la euforia del nuevo àlbum se sustituye por la sorpresa de comenzar a escuchar algunos gritos a lo lejos, la gente empieza a correr, no tengo idea de lo que está ocurriendo, las sirenas empiezan a sonar, hay mucha gente. Se escuchan algunos disparos, aparecen cada vez más patrullas, el ruido cada vez es más fuerte.
La gente sigue corriendo, se empujan unos con otros; algunos caen, se escuchan más disparos; unos se tiran al suelo, otros como en mí caso se quedan como espectadores, hasta que de pronto ya estoy en el suelo tambièn.
Instantàneamente el ruido se ha terminado, afortunadamente puedo ver que aùn traigo el àlbum conmigo; me detengo un instante para contemplar la portada, no me quedan dudas seguramente serà un gran àlbum y quizàs con fortuna lo escuchemos juntos por primera vez.