Un día, voy de regreso manejando a mi casa y de pronto comienza a llegarme la idea de un nuevo poema. Poco a poco lo voy armando, en esta ocasión sin tener a mi alcance papel y tinta, todo se me iba ocurriendo de pronto.
Y así fue como, camino a casa, fui construyendo estas líneas, las cuales intentaba retener en mi memoria y poder darle forma al llegar a casa. Instantes después lo tenía, fue justo cuando miré el reloj y marcaba las 10: 50.
Al día siguiente, recuerdo que el poema lo subí a este espacio a la misma hora, -con algunos minutos de diferencia sino mal recuerdo- pero a partir de ese instante se compartía.
Sin duda alguna uno de los poemas consentidos, ahora lo vuelvo a compartir con ustedes como parte de este recorrido que está por llegar a su fin.
Aquí el poema:
A las 10:50
aquí me tienes a las 10:50
escuchando nuevos sonidos
inventando nuevas sorpresas
encontrando nuevas miradas
escribiendo nuevos capítulos
en la misma historia de ayer
aquí me tienes a las 10: 50
distinto al de aquella tarde
tranquilo como aquel día
sonriente como aquel recuerdo
inspirado por aquella sonrisa
la misma del sueño de ayer
aquí me tienes a las 10:50
acompañado por una Luna radiante
contemplando la noche de hoy
voy en busca de mi estrella favorita
la más bonita y más brillante
la misma que me regaló un instante
aquí me tienes de nuevo
a las diez con cincuenta
escribiendo un poema para ti
y donde una vez más
estoy pensando en ti