Algo dejaste en el camino


La hora indicaba las 7 de la mañana y como es costumbre, Vicente toma el bús que lo
lleve a la ciudad de Malaga.

Como siempre, Vicente suele llegar segundos antes de la hora a la terminal; aunque esto no suele ser problema, parece que todo está completamente organizado; pues la señorita de la taquilla ya sabe que el destino de este joven es Malaga, el chofer parece solo esperarle.
Así que todo es cuestión de que Vicente se presente en la taquilla, pague su boleto y aborde el autobús.

Malaga, 7 am Asiento 14 Vicente Rodríguez
Ahora aborda el bús, el chofer cierra la puerta e inicia la marcha del motor, momento de comenzar el viaje.

Vicente ahora se sienta en el lugar marcado con el número 14. Se recuesta un poco, abre la cortina, desea ser testigo del recorrido. Ahora coloca sus audífonos, comienza a reproducir algunas canciones, parece que la recién selección de canciones lo inquietan un poco.

La inquietud viene acompañada con el recuerdo de Carolina, la misma que le da vida a los latidos de su corazón y que ahora la tiene tan lejos.

En efecto, ella se encuentra en Madrid; pero la distancia terrenal no es la que le ocupa a Vicente, sino lo que le inquieta es que cada vez la siente más lejos de su corazón. Ahora recorre un poco más la cortina, intenta encontrar señales, recorre a la siguiente canción; se pierde un instante en su pensamiento.

Los minutos avanzan lentamente, ahora se encuentra más cerca de su destino rutinario; donde el camino sigue siendo testigo fiel, al mismo que le comunica a cada instante la inquietud de volver a acercarse a su cómplice, la misma que le ha brindado tantos instantes extraordinarios y que ahora el momento los tiene tan distantes.

Carolina, Carolina…

El chofer avisa que están por llegar a la ciudad; será momento de continuar el recorrido. La ruta lo llevó ahora a su destino de costumbre; ahora se dirige al Museo de Artes a continuar su jornada.