Mi comentario
Sin duda alguna una novela que me gustó bastante cuando la leí fue «La amigdalitis de Tarzán». Una novela bastante melosa, una novela con contenido romántico y hecha para personas que también compartan esa misma visión.
Y aunque es una novela romántica, desafortunadamente no es una novela en donde el lector sea testigo de un encuentro amoroso, sino esta es una historia más de una relación imposible, de una relación que es muy especial, pero que siempre a final de cuentas se queda a nada de ese encuentro y pues siempre se queda en esa amistad especial.
Mala fortuna de Juan Manuel y sus constantes encuentros y desencuentros con Mia…
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La amigdalitis de Tarzán
Fernanda María de la Trinidad del Monte Montes, Fernanda Mía, o tuya, nació un 27 de septiembre, conoció a Juan Manuel Carpio un 12 de febrero de 1967 en Roma. Historia de amor que «es mejor por carta» y sin embargo transmite una gran emoción en los momentos en que Fernanda y Juan Manuel logran sintonizar el Estimated time of arrival (ETA). Historia de amor pero también de camaradería puesto que ninguno de los dos desea hacerle daño a nadie.
Que alegre y qué triste también. Mi corazón da vuelcos con las fechas y con esos detalles de personalización, de la construcción de un amor que se va desarrollando a través de las cartas de María Fernanda y de las reflexiones profundas, y a veces confundidas, de Juan Manuel Carpio.
Y para que, en cambio, el ETA de Bryce Echenique no falle, la última carta es del 7 de septiembre de 1997, y la última fecha, agarrados de la mano frente a la luna, del 27 de septiembre de 1997.
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Un libro recomendado sobre parejas epistolares
Sugiero la lectura del libro «La amigdalitis de Tarzán» de Alfredo Bryce Echenique, que aborda la historia de una pareja que terminará diciendo (no les estoy contando el final de la historia): «Eramos mejor por carta», refiriéndose a la caída de la ilusión que menciona la nota de Clarín del viernes..
Martina
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Una carta, extraída de la novela:
Mío:
Cansada y con poca gana he caminado por las calles. Un músico ciego tocaba eso de A kiss is just a kiss. El sol quiso salir un poco. Y sobre todo las calles se sienten tristes. Me hace una enorme falta tu presencia cariñosa, cuidadosa, paciente. Por eso he entrado a un café para estar contigo, como siempre has estado, como nunca has estado, como estás y estarás.
No me gusta comenzar esta correspondencia, porque la correspondencia es distancia y las palabras son unas desgraciadas que en cualquier descuido se apoderan de la situación. Prepotentes de mierda, que nos envuelven…
Dentro de la sencillez y la torpeza de una taza de café al amanecer.
Te quiero, te extraño, me siento mal, te abrazo, te adoro,
Tuya
La amigdalitis de Tarzán, última de las novelas publicadas por Alfredo Bryce Echenique, narra la relación amorosa de dos personajes a lo largo de treinta años. Pero como cada uno siente a su manera el dolor de garganta, a continuación ofrecemos un fragmento de una entrevista realizada al autor de esta obra:
P.-¿Qué cosas raras le están sucediendo ahora?
R.-Sobre todo me están pasando cosas aburridísimas, torturantes: no veo la hora de terminar con esto, no tiene nada que ver con el regreso a un país, te ponen tantas trabas para realizar tu sueño. Probablemente estoy viviendo el momento más difícil de mi vida.
P.-¿Quién es en realidad María Fernanda de la Trinidad, etc, etc?
R.-Es un personaje realmente inventado. Mis amigos me preguntan, pero de dónde te has sacado a ésta que no la conocíamos.
P.-¿Cree que el lector cómplice va a encontrar su propia biografía en La amigdalitis de Tarzán?
R.-Sí, creo que la gente va a tomar conciencia de cuántas veces ha perdido la hora de llegada en la vida y no se ha dado cuenta.
P.-¿Hay quienes sí llegan a tiempo?
R.-Pues sí, los seres maduros llegan a tiempo.
P.-«Los escritores somos tres o cuatro obsesiones, luego hay algunos que tienen una sola y por eso son mejores». ¿Cuáles son sus obsesiones, Bryce, numeradas? R.-Creo que soy una persona de una sola obsesión, que apuesta por la amistad, por la lealtad, por la fidelidad: tengo todas las cartas a un solo número.