Pregúntenle a Bryce


ESCRIBO PARA QUE ME QUIERAN MAS

Usted ha dicho que la literatura entretiene y hace feliz a mucha gente y que eso es ya bastante justificación para consagrarse a ella, y ha dicho también que vino a este mundo para tratar de divertirse en él y que nada, ni la literatura, se lo impediría. ¿Es quizás por eso que su libro preferido es La felicidad ja ja?

–Lo fue. «En medio de mi tragedia tuve la suerte de conocer a una muchacha hipersensible y llena de fantasía… maravillosa, heredera de una gran fortuna.

Ella estudiaba en Nanterre y un día me propuso que nos fugásemos juntos. Le respondí que entraría en su casa por la puerta principal. ‘No podrás’, me dijo, y tenía razón: un día me agarró la policía y casi me mata.

«Supongo que esta anécdota no viene a cuento, pero aquella muchacha y el mundo que me reveló posibilitaron que yo escribiese La felicidad ja ja, un libro siempre querido por las circunstancias que rodearon su gestación y realización.

No, yo no escribo para lectores del futuro, lo hago para una persona que me quiera… puede ser una mujer o un amigo, y ese lector que es ideal y muy real al mismo tiempo se vuelve todo el conjunto de los lectores posibles en ese momento.

Escribo para probarme a mí mismo, para que me quieran más. Dije una vez que no se podía escribir un buen libro si no se estaba enamorado.

Yo, por lo menos, necesito de ese entusiasmo del amor para hacer mi trabajo con cariño, lograr la empatía y comprender por igual al verdugo y a la víctima.

Tengo entendido que el éxito de la publicación de “Un mundo para Julius” le provocó una depresión que le impidió escribir durante cuatro años y que hasta llegó a jurar que no iba a escribir más. ¿Esto es verdad?

Sí, es verdad. Logré superarlo con un intenso tratamiento médico que duró cuatro años, luego encontré una chica que me ayudó y volví a escribir un libro casi sin darme cuenta, ella me sacó el texto…, la muy condenada.

¿Cómo es su jornada de escritura? ¿Tiene cábalas de algún tipo?

No… cábalas no muchas, sólo el aislamiento máximo, generalmente en una isla de a verdad; me llevo mucha literatura y música, escribo con horarios rígidos y hago mucho deporte. Escribo en computadora pero corrijo a mano.

* Texto tomado de una entrevista a Alfredo Bryce Echenique.

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