De regreso

Y después de tener un rato de no compartir un nuevo texto, aquí tengo «De regreso» el cual espero te guste y sino coméntalo también…


De regreso


Cuando la edad no daba más que para bicicletas y salir a la calle, las tardes tenían un gran significado. Ellos sabían que tenían que apurarse a terminar la tarea, o bien mentir diciendo que ya la habían “terminado” para así poder salir a jugar.

Esos momentos eran realmente muy divertidos y por eso todos buscaban la forma de salir a jugar. Solo la noche era el límite para terminar el juego, cada día era una nueva oportunidad para compartir, para crear recuerdos inolvidables, para reír hasta el cansancio y así pasaron los días durante esta etapa tan inolvidable para ellos.

Naturalmente después llegó el momento que dejaron las bicicletas y los muñecos, por las salidas al parque, por el helado, por el cine y sobretodo por comenzar a formar parejas. Y así fue como empezaron a darse cuenta que entre ella y él, había un sentimiento que era nuevo, que hacía sentir algo especial por esa persona y que los convertía en inseparables.

Ahora sus encuentros incluían la palabra amor; las calles lo podían percibir y a su paso quedaba impregnado el significado de una relación extraordinaria. Compartían cada momento que podían, por que ahora las mentiras seguían siendo blancas, pero ahora lo hacían para verse una vez más.

Sin embargo, un día todo cambió, por algo que ustedes llaman “destino”. Las circunstancias (familia, trabajo y sobretodo dinero) obligaron a ella a ir a vivir a otro país, pues su familia no tenía otra opción. La separación fue muy difícil, había un lazo bastante estrecho que impedía el concebir separarse “quizá para siempre” aunque ellos no lo querían ver así.

Las promesas aparecieron y así quedaron en comunicarse y porqué no, volverse a encontrar algún día. Después los dos eran correspondidos por correspondencia, trataban de escribir muy seguido, seguían contando cada una de las cosas que realizaban, gracias a esto, cada una de estas cartas podía unir sus mundos y así seguir compartiendo cada una de sus experiencias.

Sin embargo, el tiempo y la distancia ayudaron a desvanecer los recuerdos. Poco a poco el ambiente comenzó a cambiar y la frecuencia del envío de mensajes era cada vez menor, de alguna forma tenía que pasar…

Y mientras tú sigues muy lejos, con suerte y quizá acordándote de mí. Te cuento que hoy pensé en ti, pues en la escuela hablaron de un cuento de Chéjov y yo después lo releí hasta el cansancio, ¿quieren saber porqué? En el libro había una frase que decía: “Porque en el amor, aquel que más ama, es el más débil”

Me gustaría verte uno de estos días.

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