La maldición de la copa

Aún no entiendo lo ocurrido en la final de la Liga de Campeones, y por eso platiquemos un poco de esto.

Lo interesante es que según cuentan los expertos es mala suerte tocar la copa antes de jugar. Así como cuando se van a casar y dicen que es mala suerte que el novio vea a la novia antes de la boda, pues esto es igual, cierto o no, nadie lo sabe, pero los hechos nos dan respuestas, tal y como ocurrió este miércoles.

Así que vamos a contar un poco de lo que ocurrió ese día y saber si puedo entender lo que pasó.

El hecho es que en la salida de los jugadores al campo, jugadores del Milan tocaron la copa (Maldini, Crespo y Schevchenko) contrario a lo que paso con los jugadores del Liverpool (que en este caso se aguantaron las ganas, como debe de ser)

Primeros 45 minutos: Milán 3 – Liverpool 0. Creo que el marcador lo dice todo, pero lo interesante es esto. El 1-0 lo hace Maldini (recordar que tocó la copa), los siguientes dos goles corresponden a Hernán Crespo, el cual estuvo perdido todo el tiempo pero apareció en el momento oportuno para anotar dos goles (ojo, el también toco la copa).

Todo estaba liquidado, Milán parecía llevarse la copa. Pero aún faltaban 45 minutos. Si alguien decía que Liverpool empataba, cualquiera lo tomaba de a loco, pues no había rival en la cancha.

¡Pero algo pasó! Liverpool fue el único equipo en el segundo tiempo. Para los incrédulos Milán 3 – Liverpool 3. Pero esto no podía terminar así, había que definir un ganador.

Tiempos extras. Casi nada que comentar, solo que me falta hablar de uno que también tocó la copa: Andriv Schevchenko (personalmente uno de los jugadores que más admiro) y que se moría por meter un gol en este juego. Y oportunidad más clara no pudo tener, pues a unos minutos del final del segundo tiempo extra, envió su disparo al cuerpo del portero, teniendo toda la portería a su disposición, pero falló y eso provocó los penales.

Falló Serginho, después Pirlo (aún no entiendo como uno de los mejores cobradores a nivel mundial haya errado esto), Kaká perfecto, pero tenían desventaja y el penal decisivo lo erró Schevchenko (recuérdenlo, el que toco la copa). Al final, Liverpool campeón.

Ahora sí, sigo sin entender, ¿será cierto lo que dicen? No lo sé, pero sin duda alguna que algo extraño paso el miércoles y que el Liverpool es el campeón.

De regreso

Y después de tener un rato de no compartir un nuevo texto, aquí tengo «De regreso» el cual espero te guste y sino coméntalo también…


De regreso


Cuando la edad no daba más que para bicicletas y salir a la calle, las tardes tenían un gran significado. Ellos sabían que tenían que apurarse a terminar la tarea, o bien mentir diciendo que ya la habían “terminado” para así poder salir a jugar.

Esos momentos eran realmente muy divertidos y por eso todos buscaban la forma de salir a jugar. Solo la noche era el límite para terminar el juego, cada día era una nueva oportunidad para compartir, para crear recuerdos inolvidables, para reír hasta el cansancio y así pasaron los días durante esta etapa tan inolvidable para ellos.

Naturalmente después llegó el momento que dejaron las bicicletas y los muñecos, por las salidas al parque, por el helado, por el cine y sobretodo por comenzar a formar parejas. Y así fue como empezaron a darse cuenta que entre ella y él, había un sentimiento que era nuevo, que hacía sentir algo especial por esa persona y que los convertía en inseparables.

Ahora sus encuentros incluían la palabra amor; las calles lo podían percibir y a su paso quedaba impregnado el significado de una relación extraordinaria. Compartían cada momento que podían, por que ahora las mentiras seguían siendo blancas, pero ahora lo hacían para verse una vez más.

Sin embargo, un día todo cambió, por algo que ustedes llaman “destino”. Las circunstancias (familia, trabajo y sobretodo dinero) obligaron a ella a ir a vivir a otro país, pues su familia no tenía otra opción. La separación fue muy difícil, había un lazo bastante estrecho que impedía el concebir separarse “quizá para siempre” aunque ellos no lo querían ver así.

Las promesas aparecieron y así quedaron en comunicarse y porqué no, volverse a encontrar algún día. Después los dos eran correspondidos por correspondencia, trataban de escribir muy seguido, seguían contando cada una de las cosas que realizaban, gracias a esto, cada una de estas cartas podía unir sus mundos y así seguir compartiendo cada una de sus experiencias.

Sin embargo, el tiempo y la distancia ayudaron a desvanecer los recuerdos. Poco a poco el ambiente comenzó a cambiar y la frecuencia del envío de mensajes era cada vez menor, de alguna forma tenía que pasar…

Y mientras tú sigues muy lejos, con suerte y quizá acordándote de mí. Te cuento que hoy pensé en ti, pues en la escuela hablaron de un cuento de Chéjov y yo después lo releí hasta el cansancio, ¿quieren saber porqué? En el libro había una frase que decía: “Porque en el amor, aquel que más ama, es el más débil”

Me gustaría verte uno de estos días.